Experiencias

Experiencias de  Benjamín Jara Jara:

Tuve la oportunidad de conocer al restaurador ya retirado, que era amigo de mi abuelo. Aunque ya no trabajaba activamente, tenía una cantidad impresionante de fotos de todo lo que había restaurado a lo largo de los años. Le metía mano a todo tipo de cosas, pero se notaba que lo que más le gustaba eran los locomóviles.

Lo que más me llamó la atención fue cómo hablaba. Hablaba mucho, pero en el mejor sentido: contaba cada detalle con tanta pasión que uno se quedaba pegado escuchándolo. A través de sus fotos y anécdotas, era fácil imaginarse cómo había sido todo ese proceso, el tiempo que le dedicaba, y el cariño que ponía en cada objeto. Fue una experiencia bonita.

Hubo una historia en particular que me quedó dando vueltas, la de un mini museo que quiso levantar con lo que iba restaurando y consiguiendo. Nos contó que incluso iban niños del liceo del sector a ver sus cosas, y cómo eso lo hacía sentirse realizado. Fue triste saber que nunca pudo concretar ese proyecto por falta de apoyo, pero a la vez bonito ver cómo, a pesar de eso, lo recordaba con cariño y orgullo.

Salí de ahí con una sensación de admiración por su dedicación. Y también con una especie de nostalgia por un tipo de oficio que ya no se ve mucho, donde todo se hacía con las manos, con paciencia, con amor por los detalles. Me hizo pensar en cómo a veces dejamos que el tiempo borre cosas que todavía podrían tener valor, si tan solo alguien se tomara el tiempo de mirarlas distinto.

Experiencias de  Jaime Morales Osses: 

Tuve la oportunidad de conocer al restaurador, además me hizo volver al pasado, ya que hace algunos años cuando el aún mantenía sus objetos que restauraba, éramos vecinos y cada vez que pasaba por su casa me preguntaba por qué su casa estaba llena de objetos qué en ese momento me parecían extraños, pero siempre me llamo la atención, en el momento de realizar la entrevista y de hablar con nuestro tesoro humano me hizo recordar aquellos días en que me preguntaba que eran estos objetos. A través de la entrevista me pude dar cuenta de que no solo eran antigüedades que el mantenía, si no que él mismo los había restaurado y lograba darles vida nuevamente, además me conmovió la forma en que nos contó su historia ya que se a pesar de que hace ya años no realiza este oficio, mantenía un gran cariño y grandes recuerdos de su época de restaurador. 

Sin duda lo que más me llamo la atención fueron sus historias relacionadas a los locomóviles, ya qué no fueron uno o dos, fueron muchos los que logro obtener y darles vida nuevamente, además de contarnos cómo estos funcionaban y los múltiples usos que se le daban, además qué siempre busco una forma de enseñarle esto a la comunidad donde por distintas razones no se logró de la mejor manera, pero sin duda buscaré la forma de aplicar en el aula todo lo aprendido. Al terminar esta entrevista reflexione como cuando pequeño solo veía muchas antigüedades que me llamaban la atención pero no pensaba en el más allá, en como funcionaban estas maquinas, en el uso que se le daban, en todos los avances tecnológicos que tenemos hoy en día y sobre todo en la gran labor que cumplía mi vecino Don Miguel Ángel Vega.

Experiencias de Osvaldo González Retamal:

Aunque no tuve el privilegio de conocer en persona a Don Miguel Ángel Vega, su profunda pasión por su oficio me hizo notar lo importante que fue para el y para la sociedad. Transmitió con maestría el orgullo y la emoción que vertía en su trabajo, dejando claro que sus aportes iban mucho más allá de la mera habilidad técnica. Para mí, Don Miguel Ángel Vega no era solo un restaurador de objetos; era un restaurador de sentimientos y de recuerdos. El simple acto de confiar un objeto a un restaurador a menudo emana de su inmenso valor sentimental, un testimonio de la poderosa conexión entre las personas y sus posesiones.

Al momento de considerar a nuestros posibles THV, la profesión de restaurador capturó de inmediato nuestra atención. Esto no fue solo por el arte inherente que implica, sino también por el significativo valor social que este oficio único posee. En un mundo cada vez más enfocado en lo nuevo y lo desechable, los restauradores actúan como custodios de la historia, la cultura y la herencia personal. Insuflan nueva vida a objetos que de otro modo se perderían, asegurando que las historias, las tradiciones y las conexiones emocionales perduren.

Además, la escasez de restauradores cualificados subraya su importancia crítica. Este campo especializado requiere una rara combinación de sensibilidad artística, atención meticulosa al detalle y una profunda comprensión de los materiales y los contextos históricos. Reconocer y celebrar a individuos como Don Miguel Ángel Vega resalta el papel invaluable que desempeñan los restauradores en la preservación de nuestro pasado colectivo e individual para las futuras generaciones.


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